Pedacería

Una experiencia ramplona

Pupilas dilatadas, manos húmedas, espalda bañada en sudor. Ese extraño sentimiento de culpabilidad se ha esfumado al igual que el control sobre mi quijada: la fuerza con la que aprieto los dientes es suficiente como para reventar una nuez. A pesar del estruendo de la mú

Acné vulgaris

No sabes cómo pasó. Un día estás tronándote los barros frente al espejo y en un abrir y cerrar de ojos ya necesitas chamba. Cuando vas en la secundaria, etapa en la que las glándulas sebáceas empiezan a excitarse tanto como la entrepierna, tu m&aac

EL DIGITAL